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jueves, 5 de abril de 2012

Mata pierde influencia


El Chelsea ha decidido volver a los orígenes. Siete entrenadores después, Roman Abramovich no ha encontrado nada de su agrado y ha decidido retomar la filosofía de José Mourinho, basada en darle toda la responsabilidad sobre el césped a la vieja guardia. Frank Lampard, John Terry, Petr Cech, Mickael Essien y Didier Drogba siguen teniendo un cheque en blanco en Stamford Bridge y lo demostraron al forzar el cese de André Villas-Boas.

Ben Sutherland
 Con la marcha del portugués se ha optado por una solución temporal en la figura de Roberto di Matteo, que es consciente de su condición de interino hasta que termine la temporada. El concepto futbolístico de Villas-Boas ha quedado como papel mojado, y uno de los jugadores que más se beneficiaba de él era Juan Mata. El ex jugador del Valencia tenía encandilada a media Premier con su fútbol de salón en los tres cuartos del campo. Su papel se asemejaba al de Silva en el Manchester City: sobre la pizarra, una posición; sobre el césped, vía libre para la fantasía.

Con la marcha de Villas-Boas, Roberto di Matteo tiene una orden muy clara, lograr resultados. El cómo ha dejado de ser protagonista en detrimento del cuánto, y el burgalés lo está pagando. Dejar a un talento como Mata en el banquillo es una jugada peligrosa teniendo en cuenta que el público está bastante entregado a su nuevo '10', pero la pérdida de peso específico del internacional español es patente partido tras partido.

 Los analistas de la Premier ya han dejado patente que el balón pasa poco por el centro del campo blue, en el que Mikel o Essien junto a Lampard tienen ya más que asumida su función. Esto hace que las alas (Ramires, Kalou, Malouda, etc.) acaparen casi todo el protagonismo ofensivo del equipo, surtiendo de balones a los delanteros Drogba y Torres. Di Matteo está empeñado en dejar algo de legado a pesar de su condición temporal en el banquillo, y quiere que ese legado sea el de recuperar a uno de los delanteros más caros de la historia del fútbol. No va mal encaminado en esa labor, pero dejar a Mata como segundo punta con los deberes de un delantero más no está dejando buenas sensaciones. La prueba está en los constantes fueras de juego en los que cayó el burgalés en el partido de vuelta ante el Benfica.

Con poca frescura mental, el Chelsea se ha plantado nuevamente en las semifinales de la Champions League. El Nápoles pecó de novato con una ventaja de 3-1 y el Benfica cayó en la precipitación de jugar a la uruguaya, dejando de lado la técnica. Seis tarjetas amarillas y una expulsión solo en la primera parte son la mejor muestra de que jugar con el corazón no funciona en una competición tan traicionera como la Champions, en la que el Chelsea suele manejarse bien. Cosas de la veteranía.

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