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martes, 1 de marzo de 2011

Ya no mandas


Tienes un apellido ilustre. Talento no te falta. Comenzarás poquito a poco en la industria en la que tu padre fue un mito. El reconocimiento no tardará en llegar. Podrás pedir sueldos grandes. El cine ya no da tanto, ahora se lleva la televisión. Las parrillas girarán en torno a tu figura. Serás imprescindible. La noche, la fama y las mujeres no querrán despegarse de ti. Sexo, drogas y rock&roll. Lo lograste, eres el Dios del star system. El exceso comienza a ser tu modus vivendi. Los medios adoran la polémica, sería conveniente que montaras algún pollo. Protagonizarías los monólogos de los cómicos. Vas a ello. Se te va la mano, tu trabajo espera por ti, eres la pieza maestra. Estás en la cima. Hasta que un día tus polémicas, tus excesos, tu carrera y tu vida dejan de provocar sonrisas de envidia para provocar pena. Y en el horizonte, el productor: ese hombre al que no se debe de faltar al respeto, porque al fin y al cabo es el que lleva los hilos de tu carrera, tu fama, tu reputación, y en última instancia, de tu futuro como estrella.

A grandes rasgos, esta puede ser una mini-biografía de Charlie Sheen, el protagonista de Dos hombres y medio, hoy caído en desgracia, entre otras cosas, por tocar la fibra de su productor más de lo debido. Sheen llegó a amenazar a Chuck Lorre, el productor de la serie, en términos bastante violentos, por lo que Lorre ha decidido dejar de esperar y dar carpetazo definitivo a la serie, haciendo que en la cuenta de su estrella dejen de ingresarse apetitosos millones de dólares, muy necesarios ahora que está en rehabilitación y nadie sabe si volverá a trabajar y a tener el mismo seguimiento de antes.

También hay que tener en cuenta que Chuck Lorre acaba de firmar un megacontrato por tres temporadas más de la que ya es la nueva gallina de los huevos de oro dentro de las series norteamericanas. The Big Bang Theory le da muchos menos problemas (no veo a Jim Parsons o Kaley Cuoco montando semejantes jaranas) y su audiencia, cada vez mayor, le asegura un futuro estable y próspero.

El pasado está lleno de actores que decidieron rebozarse en sus billetes antes que en seguir esforzándose por ofrecer productos atractivos y despertando sonrisas en los espectadores. Desde Macaulay Culkin hasta el recientemente recuperado para la causa Mickey Rourke, la lista de juguetes rotos no es precisamente pequeña. Ahora la pelota está en el tejado de Sheen. Se dice que escribirá un libro sobre el equipo de Dos hombres y medio, no creo que para hablar bien de ellos, pero no parece que sea el camino para salir de los chistes de los presentadores de galas. Ricky Gervais ya no le amenazará en los Globos de Oro con su humor británico retorcido, pero cuando ya hasta el somnoliento James Franco hace chanza sobre ti... Hay que replantearse algunas cosas.