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miércoles, 16 de febrero de 2011

Lejos del mundo


Ver los telediarios y leer los periódicos con los que hemos comenzado el año dan ganas de coger la maleta y perderse... Pero perderse de verdad.

Aunque el Ministerio de Exteriores lo sitúa como una zona peligrosa por su cercanía con naciones inestables como Sudán o Chad, y el acceso a la zona no es precisamente sencillo, vivir una experiencia en la reserva Dzanga-Sangha, en pleno corazón del África negra (República Centroafricana), podría ser una válvula de escape para cualquiera que tenga ganas de aventuras, pero de aventuras de verdad.

Llegar hasta esta reserva natural puede suponer una odisea de varios días entre aviones, avionetas y demás transportes, pero merece la pena aunque solo sea por la satisfacción de haber abandonado temporalmente el mundo rutinario y haber regresado al mundo tal y como era en los cuentos: lugares apasionantes, llenos de aventura y sin hipotecas de fondo.

La reserva Dzanga-Sangha, con más de 4.000 kilómetros cuadrados repartidos entre Dzanga y Ndoki, ofrece al viajero la oportunidad de integrarse como si se tratara de uno más, dentro de la tribu pigmea de los baka (obviamente, mostrando respeto al líder de turno), y adentrarse en la aventura para ir de caza junto a ellos. Posteriormente, siempre podrá compartir con ellos sus exóticos platos típicos

Tras una buena jornada de caza y de inmersión en la cultura baka, uno puede maravillarse con la biodiversidad presente en la zona. Dentro de la fauna, la reserva centroafricana destaca por ser uno de los dos únicos lugares en el mundo en el que se pueden observar gorilas occidentales, una especie en peligro crítico de extinción, que día tras día está siendo observada por investigadores para analizar su comportamiento y su modus vivendi. También se puede disfrutar de la majestuosidad del elefante africano de bosque, cuya población se cuenta por miles en este enclave.

Búfalos, antílopes y cerdos salvajes también forman parte del paisaje habitual de esta gran reserva, pero detenerse en la fauna sin destacar las más de 200 especies de árboles que se localizan allí sería impropio. La amenaza de la industria maderera también afecta a Dzanga-Sangha, motivo de sobra para ir cuanto antes a gozar de tamaña variedad de árboles, como el iroko, el azobe o el ayous. Hay que destacar que la zona es considerada como uno de los pulmones verdes de la Tierra más importantes (en parte gracias al colindante Parque Nacional de Lobeke camerunés), por lo que una visita al corazón de África puede servir para abrir horizontes, ensanchar la mirada del planeta y limpiar los pulmones de contaminación durante unos días.

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