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lunes, 20 de diciembre de 2010

¿Nos buscamos?


En 2007 comenzaba la carrera de Periodismo. A partir de ese momento, los profesores nos advertían: "Cuidado. Los periódicos desaparecerán en 10 años". Han pasado tres de ese plazo y las voces que claman que el periodismo está en un estado de reencontrarse a sí mismo van aumentando exponencialmente, casi al mismo ritmo que el número de tweets de quien estrena su Blackberry como si fuera el último grito, a pesar de que los vagones de metro están plagados de ellas.

Ciertamente, el periodismo no sabe a dónde va. Tampoco parece que los de dentro estén haciendo mucho por descubrirlo antes de que sus empresas quiebren. Sólo hay que ver las noticias más recientes por todo el mundo para darse cuenta. En Cuba, Guillermo Fariñas, periodista aunque se le cuelgue el cartel de disidente, no puede ir a recoger un premio en reconocimiento a su labor por los Derechos Humanos en Francia. En China, Liu Xiaobo, periodista antes que activista contra el régimen, está guardadito en una cárcel, no vaya a ser que repita otro manifiesto como el de la Carta 08.

Sí, Cuba y China son dos regímenes un tanto oscuros. Pero no es tan ajena esta historia. Julian Assange, australiano residente en Suecia, periodista antes que hacker, ya ha pisado la cárcel mientras que representantes políticos de EEUU, ese país al que ha desnudado ante el mundo con cosas que todos sabíamos pero por fin se han puesto negro sobre blanco, piden sin mayores tapujos su cabeza junto con la del antipatriota que le filtró esos documentos que hoy pueblan los kioscos de prensa de medio mundo.

En el país de los cables, el periodista santo y seña de la CNN (Larry King) ha colgado los tirantes tras 25 años de entrevistas. Las hubo cómodas, incómodas, buenas, menos buenas, trabajadas, improvisadas, pero todas han conformado la carrera periodística de uno de los grandes, que deja un hueco dificil de rellenar. Y precisamente CNN+ nos dice adiós en España, engullida por la factoría de Telecinco, en la que no cabe un canal digital con información, dejando una única alternativa de este tipo en la cada vez más basurera TDT, el Canal 24 Horas, que no hay que olvidar que es público, menos mal. De rebote, el adiós de CNN+ trae consigo un desembarco masivo de trabajadores en el paro, encabezados por Iñaki Gabilondo, uno de los últimos ejemplos que podían tener los estudiantes de esta profesión.

¿Esta gente no tiene relevo? Tenerlo, lo tiene. Jóvenes que aún sueñan con esa posibilidad de trabajar sabiendo que no le van a cortar las alas. De momento, siguen esperando ese momento mientras personajes sin estudios, que están ahí porque caen bien a la gente del barrio, son líderes de audiencia. El pan y circo televisivo obliga a los verdaderos profesionales del periodismo a aceptar trabajos turbios que rara vez cumplen totalmente con la legalidad, pero se aceptan en espera de un futuro mejor.

Mientras estos licenciados esperan, ya está preparada la siguiente hornada. Más de mil nuevos licenciados año tras año de las principales facultades del país. La mayoría, escasamente interesado por los problemas de política internacional, incapaces de reconocer a los periodistas que deberían ser sus referentes a seguir en sus primeros pasos en la profesión y para los que su mayor preocupación volverá a ser el cubata que elegirá esa noche. Hay excepciones, pero se pelearán con los del anterior párrafo por los trabajos oscuros.

El periodismo se sigue buscando a sí mismo, pero cada vez le va a resultar más difícil encontrar a quien le quiera seguir defendiendo.

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