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martes, 2 de noviembre de 2010

Qué peligro

Hoy hay elecciones en EEUU, aunque como si no las hubiera, porque todos los medios ya dan unos cálculos de cómo quedarán repartidos los votos, y profundizan en lo complicado que lo tendrá Barack Obama para llevar a cabo las reformas que tenía pensadas cuando fue nombrado presidente en 2008. El trabajo que queda por delante en EEUU es tremendo; y su sistema de votos, que hace que todo presidente -sea del bando que sea- esté sometido a un control y censura casi permanente, puede hacer pensar que es imposible que aparezca una figura que sea capaz de revolucionar el país, sus férreas tradiciones y su pensamiento rural. Sería contraproducente que cundiera el pesimismo entre los futuros 'Obama', más teniendo en cuenta que ya asoma un peligro en forma de bolsita de té, que aboga por las más rancias tradiciones de mecedora en el porche y trabuco al alcance de la mano. Pero de este peligro deberían ocuparse en las filas de su propio partido (si es que quieren ocuparse de ello).

Un poquito más al sur se celebra la victoria de Lula en otras elecciones. Un milagro si se tiene en cuenta que Lula no se ha presentado, pero a Dilma Rousseff ya la han tachado de su delfín sin siquiera conocer su programa. Por delante tendrá cuatro años para demostrar que Brasil tiene que seguir siendo una potencia emergente con voz y voto en las principales decisiones del planeta, pero resulta cuanto menos inquietante pensar que todos los miembros de un partido son harina del mismo costal. A mí por lo menos me lo parece.

Y para este fin de semana, el peligro de los peligros, viene el jefe de estado del Vaticano a tierras infieles hispanas (el CIS indica que cada vez el país es menos católico, especialmente entre la juventud). Si viene, no estaría mal que se llevara bajo su regazo a aquellos que han manchado aún más el nombre de su institución, aunque Lombardi ya ha avisado de que los casos de pederastia vienen provocados por la crisis de la familia y el turismo (no sé si se refiere más a los Erasmus o a Sánchez-Dragó...). Como no creo que afronte estos temas en su discurso, el principal peligro estará en esos tinglados llamados misas al aire libre. Los últimos en organizar un evento así terminaron enfangados en el Gürtel. Que no se repita esto por lo menos.

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