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martes, 5 de octubre de 2010

Qué bonito


Verano de 2009. Viajo a cubrir un partido de fútbol en La Nucía. Me encuentro un pueblo mediterráneo sin nada reseñable, hasta que, junto a mis compañeros periodistas alcanzo la Ciudad Deportiva donde va a disputarse el partido. Fuentes, palmeras... Una gran infraestructura. Qué bonito todo, me digo. Vuelvo a Alcalá y pocos días después leo en la prensa que el Ayuntamiento de La Nucía está implicada en el Gürtel.

Verano de 2010. Viaje de placer a Guardamar de Segura, Alicante. Por el camino, pasamos al lado del estadio de fútbol Nueva Condomina y del centro comercial. De noche, espectacular (la contaminación lumínica se percibe a varios kilómetros de distancia). Qué bonito. Hoy aparece en la prensa que todo aquel complejo tan llamativo también estaba envuelto en una trama de corrupción urbanística.

Cuidado a partir de ahora con lo llamativo y bonito, puede estar podrido por dentro. Con razón dice que la verdadera belleza está en el interior y no en la fachada. ¿Estaremos llegando a ese punto en el que tendrá que volver a definirse la palabra bonito y darle una acepción negativa cuando haya que referirse a su origen o a su interior?

1 comentario:

  1. Gracias hermano por ese comentario. Lo he dicho siempre y lo mantengo... Eres un crack. Sabes que en el trabajo casi todos me tienen de persona rara o mal compi, tu sabes como soy y cuando alguien de veras me importa como amigo, lo doy todo. Sabes donde estoy y para lo que quieras me vas a tener. Un abrazo y ya te tengo en mis blogs. Cuidate y cuidado por la "UNI..."

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