Secciones

lunes, 26 de julio de 2010

Derribo


Florentino Pérez ha conseguido en dos días consecutivos cerrar un ciclo histórico en el Real Madrid. Lo ha hecho, casualidad o no, cuando media España estaba más atenta de las victorias de Alonso, Lorenzo y Contador en tres deportes en los que España es ahora mismo potencia mundial indiscutible; y lo ha hecho como dos de los mayores símbolos del madridismo en la última década no han merecido: con una rueda de prensa en mitad del verano, con los focos bastante más lejos del Bernabéu de lo habitual.

Que la gente que fue a ver a Raúl fuera muchísimo menor en número a la que fue a la presentación de Cristiano Ronaldo no significa que el Real Madrid quiera mucho más al de Madeira que a Raúl, más bien al revés. Lo que ocurre es que esa maquinaria de mercadotecnia capitaneada por Florentino Pérez ha decidido no darle la misma publicidad a un evento que a otro.

Los números de Raúl y Guti son tan amplios que no basta una columna para relatarlos y analizarlos en profundidad, y el amor que siente el aficionado merengue por estos dos genios tan distintos entre sí (uno especializado en el oportunismo y la garra y otro en el talento en bruto) también alcanza límites insospechados.

No me cabe ninguna duda que en dos ciudades tan alejadas de Madrid como son Gelsenkirchen y Estambul latirá más sentimiento madridista con las camisetas del Schalke y el Besiktas que en muchas de las zamarras que luzcan el escudo madridista en el Bernabéu.

El fútbol seguirá siendo pasión, aunque símbolos como Raúl y Guti hayan sido desterrados por la puerta de atrás de un reino que por trabajo, dedicación y sentimiento les pertenecerá allá donde vayan. Por fortuna, el brazalete cae en las manos de un tal Casillas, otro que sabe lo que implica ese escudo.

1 comentario:

  1. No obvies el que son personas que deberían llevar muchos años fuera del Real Madrid hombre.

    Que mucho mito y mucha gaita, pero cobraban todos los años millonadas que ya no merecían, y sí, lo sé, que no le hubieran firmado ese contrato.

    Pero vamos, ni tanto ni tan calvo

    1 saludo!

    ResponderEliminar