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sábado, 22 de mayo de 2010

Dos caminos


Utilizo el mismo titular que en mi columna de opinión de Diario de Alcalá para esta final porque realmente no hay otro. Inter vs. Bayern; Mourinho vs. Van Gaal. Dos filosofías para alcanzar el éxito se enfrentan en Madrid para ver quién es el campeón de Europa. Posiblemente, esta Champions habrá que apuntarla en el haber del entrenador vencedor más que de cualquiera de los jugadores que pisarán el Bernabéu.

Y no son cojos los jugadores: Julio César, un portero top-3 actualmente que fue decisivo en la semifinal ante el Barcelona; Zanetti, que cumple 700 partidos jugando al más alto nivel con el Inter (algo no suficiente para ir convocado con Argentina); Eto'o, que puede igualar a Alfredo di Stéfano como único jugador que ha marcado en tres finales distintas; Schweinsteiger, rodillo alemán por excelencia y futuro capitán de la Männschaft reconvertido a centrocampista; Robben, futbolista cuya fragilidad sólo se ve superada por su tremenda exquisitez; Ivica Olic o Hamit Altintop, máximos estandartes del fútbol de guerrillas croata y turco, en el que si te duermes, estás muerto...

Por el camino han quedado muchos equipos en la cuneta: desde el sexto proyecto abortado del Real Madrid hasta el Barcelona del mito de Guardiola, pasando por las sorpresas francesas de Lyon y Burdeos, el sonado fracaso de un Liverpool y una Juventus en descomposición; la simpatía del Rubin o el babélico CSKA de Moscú. Muchas horas de espectáculo que dignifican esta competición, la Champions League, uno de los pocos torneos del planeta donde ser el mejor no es suficiente para alcanzar la gloria.

Para mí será siempre favorito el Inter, a pesar del gran respeto que tengo por Louis van Gaal, que en España pasará a la historia por una frase aislada que lo etiquetó como personaje caricaturesco, mientras que en el resto del mundo se le tiene como uno de los grandes gurús del banquillo, lo que realmente es. Pero enfrente tiene a José Mourinho, el sucesor natural de Helenio Herrera, un técnico al que nada puede sorprender en el mundo del fútbol, que sabe ganar partidos desde la rueda de prensa (Rijkaard lo sabe) y en el campo con planteamientos antiestéticos pero efectivos. Creo que será él el que emule a Ernst Happel y Ottmar Hitzfeld, únicos entrenadores que han ganado dos Champions League en equipos diferentes, pero sobre todo creo que esta noche en el Bernabéu se citan las dos libretas más profundas del deporte rey.

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