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martes, 9 de marzo de 2010

Artistas



Que siento respeto y admiración por Miguel Bosé no es un secreto. Creo que es uno de los mejores artistas en el amplio sentido de la palabra que tiene España. Sabe cómo dar espectáculo y demuestra tener la cabeza amueblada en cada aparición pública.

Ayer dio la rueda de prensa de su último disco, Cardio, y puso en su sitio a un reportero del programa Sálvame, de Telecinco, que quiso ser más protagonista que nadie en un evento con doscientos medios acreditados. Bosé no esperaba menos de Telecinco, nadie esperaba menos, y lo dejó todo suficientemente claro con un "Esto es Telecinco".

Bosé trabajó en Telecinco hace veinte años, cuando la cadena privada se fundó, pero hoy, con mucha más trayectoria a sus espaldas, prefiere olvidar cualquier tipo de vínculo con esa empresa, algo que le honra. Telecinco ha sido siempre escándalo y sensacionalismo (no hay que olvidar a las mamá chicho); pero aun así, en veinte años ha habido programas dignos de ver y trabajadores digno de respeto en esa casa, se me vienen a la mente Caiga quien caiga, o más actualmente Pasapalabra, un oasis de programa familiar en medio de la basura.

A los artistas se les debe valorar por sus producciones artísticas, pero cuando hay uno que defiende unas ideas lejos de la demagogia, es de agradecer. Se le preguntó por las declaraciones de Willy Toledo sobre el disidente cubano Orlando Zapata, y Bosé dijo que no conocía a Zapata, por lo que no opina. Eso es lo que no hizo Toledo en su día y por lo que hoy recibe palos.

Por cierto, Toledo ha puesto a modo de punto final su defensa en la web de El Mundo (ver texto), aunque yo lo veo como una cortina de humo que podría haber venido firmada por el mismísimo Chavez. ¿Me meto en un lío? No pido disculpas, mejor critico al imperialismo yankee y a lo mal que funcionan las instituciones en España. Es obvio que las cosas no son de color de rosa en Cuba, Estados Unidos y España, pero la muerte de Zapata vino causada por una huelga de hambre que no fue tan cacareada como la de Aminetu Haidar, y en la que él mismo tomó parte interesada (pertenecer a un mismo grupo de presión que José Saramago debe de dar puntos). Si Zapata era o no un delincuente, no lo sé, pero sí sé que nadie montó una campaña para que Raúl Castro hiciera lo posible por detener su huelga de hambre. ¿Acaso hay diferencias entre disidentes? Claro que sí.

Por último, dar un último toque sobre la gala de los Oscar del pasado domingo. Fue lenta y tediosa según todas las crónicas, se premió el patriotismo de "En tierra hostil" y Penélope Cruz se quedó sin Oscar. Pero más allá de eso, hubo ciertos olvidos bastante llamativos. Siempre se prepara un homenaje con todos los miembros de la industria del cine que han fallecido a lo largo del año. Apareció Michael Jackson (que creo que pertenece más a la de la música aunque haya hecho cine), aparecieron actores de Serie B, y nada se supo de Farrah Fawcett, un 'ángel de Charlie' que falleció en las mismas fechas que el 'Rey del pop' ni de Ricardo Montalbán, uno de los primeros actores hispanos que abrieron camino en Hollywood. La organización no se disculpó por ello, dijo que siempre suele pasar que no entren todos. Si la gala hubiera sido un minuto más larga y tediosa pero hubieran aparecido los rostros de Fawcett o Montalbán, creo que no hubiera pasado nada, pero se habría hecho un homenaje merecido a dos personas importantes en Hollywood.

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